La Perspectiva de una Abuela Biológica

UNA CARTA DE UNA ABUELA BIOLÓGICA
MERYLYNN DEAN

Estoy enviando esta carta con la esperanza de que sea recibida por alguien que la pueda compartir con aquellos individuos que nos ayudaron y apoyaron tanto en nuestra situación.

En julio del año pasado mi hija Shelley me informó que estaba embarazada. Apenas se había graduado de la preparatoria y había recibido una beca increíble para ir a estudiar a una universidad muy prestigiosa. También cabe mencionar que sufre de una enfermedad crónica y durante muchos años me había preocupado por lo que le pasaría en caso de que fuera a embarazarse algún día. Sabía que si decidía continuar con el embarazo, tendría que dejar sus estudios y perder la beca para poder tomar las precauciones necesarias debido a esta condición. Me sentí totalmente desamparada. Sólo podía pensar en una opción para esta situación, una que jamás hubiera considerado, pero la salud de mi hija era absolutamente lo más importante para mí y temía angustiadamente por su bienestar. Me dijo que la opción que yo quería no era la de ella y que tendría su bebé a como diera lugar para luego darlo en adopción.

Siempre pensé que el dolor emocional de traer un hijo al mundo y entregarlo en adopción sería peor que cualquier trauma emocional. Pensé que mi hija estaba loca. Shelley tenía una buena amiga en la secundaria que había tenido un hijo que conservó y otra que había participado en una adopción abierta. Se dio cuenta que la amiga que había tomado la mejor decisión y seguir con su vida era la que había elegido una adopción abierta. Sabiendo esto, decidió hacer lo mismo. Su amiga le había dicho que lo más importante era encontrar una buena agencia que se especializara únicamente en adopciones abiertas porque así le ayudarían a encontrar los mejores padres adoptivos, además de brindarle asesoría psicológica, ayuda legal y otras cosas que necesitara.

Cuando estuve segura de lo que Shelley planeaba hacer, decidimos buscar información en el Internet sobre agencias especializadas en adopciones abiertas. Nos sorprendimos por toda la información que había y por los muchos enlaces disponibles sobre este tipo de agencias. Encontramos la página  principal de Independent Adoption Center. Nos parecía muy respetable y un buen lugar para empezar a conseguir más información al respecto. Al mismo tiempo, empezamos a revisar algunas de las descripciones de los padres adoptivos prospectivos.

Esta tarea no fue nada fácil para mí. Me sentí un poco como alguien hojeando las páginas del catálogo de “Sears” para  seleccionar los mejores padres para mi nieto. A pesar de esto, continuamos estudiando las descripciones o perfiles de estas parejas igual que las de varios padres adoptivos que otras agencias le habían enviado a mi hija. Poco a poco, comencé a sentirme más segura sobre algunas de las parejas interesadas en este tipo de adopción. Shelley pidió que me comunicara por correo electrónico con algunas de las parejas que le interesaban y ofrecerle mis propias recomendaciones. Me dijo que cualquier pareja interesada en adoptar a su bebé tendría que tener una computadora con su propia dirección de correo electrónico y si no, no estaban suficientemente avanzados tecnológicamente como para tener a su hijo. También me dijo que este método era una buena manera para iniciar comunicación anónima.

El perfil que más nos impresionó fue el de Jan (Weatherbee) y Steve Easley. Nos impresionó esta pareja porque resaltaron bastante en comparación a las otras, más que nada, Jan y Steve estaban muy enfocados en la familia. Sus valores y algunos de sus intereses también coincidían con los nuestros. A partir de esa primera comunicación por correo electrónico que nos contestaron enseguida, nunca dudamos que encontramos a los mejores padres posibles para este bebé.

Conocimos a Jan y Steve durante el fin de semana de Labor Day (el primer lunes de septiembre). Todos tuvimos que viajar bastante lejos para arreglar esta cita del primer encuentro., pero encontramos un sitio accesible para todos. Hablamos durante tres horas que podrían haber sido tres días. Algunas de las cosas que nos dijeron eran casi palabra por palabra las mismas cosas importantes de las que Shelley y yo habíamos hablado. Después de eso, Shelley se mantuvo en comunicación con ellos casi a diario y a finales de octubre le pagaron el pasaje para tomar un vuelo a California para visitarlos. En ese viaje se comprometieron a proseguir con los trámites de la adopción, pero mi hija y yo ya habíamos hecho ese compromiso desde nuestro primer encuentro.

Jan y Steve apoyaron muchísimo a Shelley durante su embarazo. A pesar de que vivían en diferentes áreas del país, compartían entre sí cada aspecto y momento del embarazo. Sentí que sus sentimientos por Shelley eran de verdad genuinos y que la querían y apreciaban mucho, y no sólo porque mi hija les iba a entregar un bebé. Ahora sabemos que en realidad no perdimos nada, sino al contrario, porque nuestra familia adquirió unos nuevos miembros.

Matthew Aaron nació el 16 de febrero por cesárea. Mucha gente se reunió aquel día en Memphis, yo estaba en otra parte del país y tomé un vuelo para estar presente en el parto. El padre biológico estuvo ahí, se ausentó una semana de la universidad y de su agenda muy llena para venir a apoyar a Shelley. Pero lo más importante fue que Jan y Steve, los padres adoptivos, estuvieron presentes. Shelley me recordó cómo al principio me había pedido una y otra vez que le contara la historia de su nacimiento y de cómo se la sabía de memoria después de escucharla tanta veces. Ella quería que la madre de su hijo también le pudiera contar algún día sobre el día en que nació. Para un niño, saber la historia de su nacimiento es algo muy especial. Shelley anticipó que la experiencia en la sala de partos seria difícil para ella, pero cuando alzó la vista y descubrió a Jan llorando con lágrimas de alegría, sonrió orgullosa y feliz.

Desde el primer momento, se veía que Jan y Steve eran los padres de Matthew. El hospital nos trató sumamente bien y nos atendió de la mejor manera posible. Todo el personal estaban impresionados con los padres adoptivos y se emocionaron por ellos. Jan fue adiestrada por una especialista en lactación porque había decidido tratar de amamantar al bebé usando un sistema suplemental de amamantamiento. En el momento de nacer el bebé, supo exactamente qué hacer y le ofreció la primera tetada. Así pudieron comenzar enseguida a crear ese lazo tan especial de madre, padre e hijo permitiéndoles tiempo a solas como familia nueva y la oportunidad para Jan de amamantar a Matthew.

El hospital puso una cama en la habitación de Shelley para Jan. Shelley estuvo confinada a guardar cama por su operación cesárea pero el padre biológico se quedó con ella cuidándola. Y Steve, el padre adoptivo, atendía a Jan cuando amamantaba. ¡El pequeño Matthew nunca estuvo en el cunero del hospital! Todos nos turnábamos tomando el bebé en nuestros brazos. Su papá Steve le dio su primer baño y parecía que era el único que sabía qué hacer para calmarlo.

Jan y Steve se quedaron en un hotel en Memphis durante una semana. Shelley y Dan (los padres biológicos) fueron a la corte tres días después del nacimiento de Matthew para proseguir con los trámites necesarios de la adopción. El acuerdo interestatal de adopción se tardó unos días más para completar todo el papeleo y darles permiso a Jan y a Steve para regresar a California, pero esa misma semana volvieron a su casa nueva.

Tenemos millones de fotos de Matthew y de aquellos pocos días tan especiales que pasamos juntos con nuestra nueva familia extendida. Sé que siempre habrá una conexión entre todos nosotros. Sabemos que Matthew tiene una familia cariñosa que lo adora, además de una familia extendida que somos nosotros. Para mi hija y yo, ellos siempre serán importantes y especiales, y sabemos que se asegurarán de hacerle saber a Matthew algún día de lo muy especial que es su madre biológica y lo valiente que fue en hacer lo que hizo por darle una mejor vida. La distancia entre nosotros no nos permite estar involucrados personalmente con la vida de Matthew. Y tal vez esto sea por el bien de todos. Les permite a Jan y a Steve formar su propia familia cómo ellos quieren y continuar con sus vidas.

Shelley se recuperó mucho más rápido de lo que esperamos. Ya regresó al trabajo y recientemente obtuvo una nueva beca para estudiar en la Universidad de Memphis el año entrante. Nos ha asegurado que no cometerá el mismo error dos veces y que con uno le bastó para aprender una dura lección. Sabe que debido a su delicada condición médica, no podrá tener muchos hijos, y que cuando el tiempo sea oportuno para ella, estará lista para ser madre. Ella y todos los que la queremos mucho sabemos que la adopción abierta fue absolutamente la mejor decisión que pudo haber tomado. Cuando estábamos en el hospital y vimos a Jan y Steve tan encantados con su hermoso recién nacido, reflexioné un momento y me acordé de cómo me sentí en julio del año anterior cuando Shelley me informó que estaba esperando. Sentí que se me derrumbaba el mundo. Si alguien me hubiera dicho en aquél entonces que llegaría a sentir alegría, paz y felicidad con esta situación, les hubiera dicho que estaban locos.

Puedo decir con toda sinceridad que uno de los momentos más tiernos en mi vida fue cuando presencié la felicidad total de Jan y Steve. Pero también fue un momento agridulce. Sabía que extrañaría a Matthew a pesar de los dos cortos días que pasamos con él. No fue la experiencia que siempre había soñado tener con la llegada de mi primer nieto.

Quisiera agradecer a IAC por su excelente trabajo y por toda la gente en la agencia que le ayudó tanto a Shelley durante estos últimos 7 meses. También le ayudaron a encontrar una agencia en Memphis en donde obtuvo asesoría psicológica y apoyo legal para proseguir con los trámites de la adopción. Le ofrecieron su apoyo total y fueron absolutamente fabulosos con ella. Sé que continuarán dándole la ayuda que necesita durante la llamada “fase de depresión” que todas las mujeres experimentan después de dar a luz y, más que nada, con cualquier angustia de separación de la que pueda padecer.

Le invito con toda sinceridad a comunicarse conmigo cuando guste. Puede dar mi nombre, dirección o número de teléfono a cualquier otra madre de una adolescente embarazada que se encuentre en la situación que yo sobrellevé. Tal vez necesite hablar con alguien como yo que ya vivió todo esto. Estoy dispuesta a contestar cualquier pregunta que pueda tener sobre el proceso de la adopción abierta. Yo sólo quiero correr la voz y hacerle saber a la gente que sí existen opciones y que la adopción abierta puede ser algo extraordinario. Mi forma de lograr esto es mediante mis relaciones que me permiten compartir todos estos conocimientos que adquirí durante esta inolvidable aventura.

Muchas gracias por leer esta carta y por permitirme compartirla con todos ustedes.

Merilynn Dean

Con todo gusto me puede escribir a esta dirección: Merdean@aol.com